Una celebración para un gran aliado de la cocina
Detrás de un bizcocho esponjoso, una crema suave o un desayuno familiar puede estar un mismo ingrediente: el huevo. Su capacidad para transformar preparaciones dulces y saladas le ha ganado un lugar fundamental en la cocina.
El Día Mundial del Huevo se estableció en Viena en 1996 para destacar su valor nutricional y versatilidad. Se celebra el segundo viernes de octubre y, en 2026, corresponde al 9 de octubre, cuando esta fecha cumple 30 años.
Un ingrediente que transforma cada receta
El huevo aporta mucho más que sabor. Las claras batidas incorporan aire y ayudan a dar ligereza a merengues y bizcochos; las yemas permiten integrar grasas y líquidos en mezclas uniformes. Además, sus proteínas se afirman con el calor y contribuyen a dar estructura a distintas preparaciones.
Por eso, aunque a veces pase desapercibido en el plato terminado, su presencia resulta clave para conseguir muchas de las texturas que disfrutamos: desde la firmeza de una crema horneada hasta la suavidad de una masa.
Hansel & Gretel: distintas formas de disfrutarlo
En Hansel & Gretel, el huevo tiene un lugar especial en nuestros desayunos, con opciones para quienes prefieren sabores tradicionales o quieren probar otra combinación:
- Huevos benedictinos: dos huevos pochados sobre croissant, con salsa holandesa y pernil de la casa, acompañados de ensalada de rúcula.
- Tigrillo zarumeño: una base de patacón con trozos crujientes, revuelta con huevo y queso manaba rallado, acompañada de seco de carne.
- Omelette especial: relleno de cebolla, pimiento, jamón y una mezcla de quesos, servido con salchichas de desayuno, hash browns y tostada de brioche.
Tres preparaciones que muestran cómo un mismo ingrediente puede dar lugar a experiencias distintas alrededor de la mesa.
Una costumbre para seguir compartiendo
El Día Mundial del Huevo nos invita a valorar esos ingredientes que acompañan nuestras recetas de todos los días. En Hansel & Gretel, la invitación es a disfrutarlos con tiempo, buena conversación y las personas que hacen especial cada encuentro.
Porque un gran día puede empezar con algo tan sencillo como compartir el desayuno.