Un sorbo de historia

El café espresso nació en Italia a principios del siglo XX, cuando Luigi Bezzera diseñó una máquina capaz de preparar café rápidamente usando presión de vapor. Su invento buscaba reducir el tiempo de espera sin sacrificar sabor, y dio origen a una bebida intensa, aromática y con cuerpo: el espresso. En 1938, Achille Gaggia perfeccionó el sistema con presión hidráulica, logrando la famosa crema dorada que hoy distingue a un buen espresso.

Este café se caracteriza por su concentración: se prepara con unos 7 gramos de café molido y se extrae en apenas 25 segundos, dando como resultado una bebida de 25 a 30 ml con sabor profundo, textura aterciopelada y una capa de crema natural que sella los aromas. Su intensidad no solo se percibe en el gusto, sino también en su ritual: se sirve en taza pequeña, se toma sin prisa y se disfruta como una pausa con carácter. Curiosamente, el espresso es la base de muchas otras bebidas populares: capuchino, latte, macchiato, mocha y café americano nacen de esta preparación. En Italia, se toma de pie en la barra, como símbolo de energía y conexión. En otros países, se ha convertido en una experiencia gourmet, con baristas que cuidan cada detalle: desde el tipo de grano hasta la temperatura del agua.

Cada 23 de noviembre se celebra el Día del Café Espresso como homenaje a esta bebida que une culturas, despierta sentidos y transforma momentos cotidianos en instantes memorables.

Espresso y más en Hansel & Gretel

En nuestra casa, el café es ritual compartido. Ofrecemos espresso clásico, americano, capuchino, latte, café frozen y opciones con chocolate. Cada preparación se elabora con granos seleccionados y tostados con precisión para revelar notas únicas.

Celebra con nosotros

Este Día del Espresso, ven a disfrutar una pausa con carácter. Ya sea solo, con leche, frío o caliente, el café en Hansel & Gretel es más que bebida: es encuentro, inspiración y sabor que despierta. Porque cada sorbo puede ser el inicio de una buena historia.

Síguenos en: