El uso del hielo en bebidas frías ha evolucionado de un simple recurso para enfriar a un elemento esencial de la experiencia sensorial. Desde la élite de la época de Frederic Tudor, cuando el hielo era un lujo, hasta hoy, donde lo encontramos en cafés, cocteles y postres helados, su función va más allá de la temperatura: define textura, dilución y duración del sorbo.
El hielo en nuestras creaciones
En Hansel & Gretel aplicamos esta lógica con detalle. Para el cold brew utilizamos cubos grandes que se derriten lentamente, manteniendo la intensidad aromática del café. En los milkshakes, el hielo picado aporta densidad y contrasta con la cremosidad del helado. El affogato recibe un bloque de hielo transparente que conserva la temperatura hasta el último trago, mientras que el café frozen chocolate y el latte frío equilibran la fusión de hielo y frotan con leche para crear una textura aterciopelada.
Una experiencia sensorial en cada cubo
Cuando el hielo se convierte en protagonista, el paladar percibe matices nuevos: la frescura inicial, el crujido ligero y el ritmo de fusión marcan un recorrido único en cada bebida. En Hansel & Gretel, cada cubo está pensado para intensificar sabores, prolongar momentos de disfrute y ofrecer un diseño sensorial completo, donde textura y temperatura se combinan al detalle.